Informes de carbono para las emisiones del transporte: ¿qué normas te aplican?
Cada vez más clientes, reguladores y marcos de objetivos basados en la ciencia exigen informes de carbono sobre las emisiones del transporte. En esta guía, explicamos qué normas se aplican a tu empresa y qué se necesita para empezar.
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Cada vez más empresas informan sobre sus emisiones para cumplir con las expectativas de sus clientes, cumplir con requisitos obligatorios o tener un mejor control de su huella de carbono y los costes asociados. Según una encuesta de osapiens de 2026, el 90% de las empresas excluidas del alcance de la CSRD por los cambios del Omnibus afirman que seguirán informando sobre sostenibilidad de todos modos, aunque no estén obligadas a hacerlo.
En esta guía repasamos las principales normas de informes de emisiones que pueden aplicarse a tu empresa, cómo empezar y cómo utilizar tus datos de emisiones más allá del mero cumplimiento normativo.
¿Qué normas de informes de CO2 se aplican a tu empresa?
El número de marcos en juego puede resultar confuso, especialmente porque es probable que tus clientes operen en distintos países y tengan requisitos diferentes. Aquí tienes un breve resumen de los más relevantes para las empresas que gestionan o subcontratan operaciones logísticas.
ISO 14083: la norma global de cálculo de emisiones
ISO 14083 es la norma internacional para calcular las emisiones de GEI de las operaciones de transporte. Especifica la metodología para todos los modos de transporte, incluidos los límites del sistema, los factores de emisión, cómo gestionar el factor de carga y los trayectos en vacío, y cómo asignar las emisiones entre envíos compartidos. Si calculas emisiones de transporte con cualquier finalidad, ISO 14083 es, esencialmente, la base de la mayoría de los demás marcos de informes reconocidos.
A quién se aplica ISO 14083: A cualquier empresa con emisiones de transporte de Alcance 1 propias, o cualquier empresa con emisiones de transporte de Alcance 3, que ya necesite o vaya a necesitar en el futuro calcular las emisiones del transporte.
GLEC Framework: las directrices del sector logístico
El GLEC Framework es la guía del sector logístico sobre cómo aplicar en la práctica la norma ISO 14083. Fue desarrollado por el Smart Freight Centre y lo utilizan los socios certificados por SFC para ayudar a las empresas con sus informes de emisiones, ya sea que estén empezando de cero o que ya cuenten con una línea base de emisiones.
La mayoría de los grandes cargadores conocen bien el GLEC Framework, y es lo que esperan cuando piden a sus socios logísticos que informen sobre las emisiones de forma coherente y auditable.
A quién se aplica el GLEC Framework: A cualquier empresa del sector logístico que ya divulgue o vaya a divulgar en el futuro sus emisiones de transporte.
SBTi: el marco para fijar objetivos creíbles de reducción de emisiones
La Science Based Targets initiative (SBTi) ofrece el marco para fijar objetivos de reducción de emisiones alineados con una trayectoria de 1,5 °C. Más de 9.700 empresas en todo el mundo cuentan ya con objetivos validados por la SBTi, y muchas piden a sus socios de la cadena de suministro que faciliten datos de transporte verificados o que se comprometan con sus propios objetivos. La SBTi cuenta con guías específicas por modo de transporte para los sectores de transporte aéreo, transporte marítimo y transporte terrestre y automoción.
A quién se aplica la SBTi: A cualquier empresa que haya fijado objetivos alineados con la SBTi o que sea probable que lo haga de forma voluntaria u obligatoria en el futuro.
CSRD y ESRS E1: la norma europea de informes para grandes empresas
La Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) exige a las grandes empresas de la UE que publiquen informes de sostenibilidad, y las empresas de la segunda oleada informarán por primera vez en 2028. Las empresas que ya entran dentro del ámbito de la NFRD ya están obligadas a informar conforme a la CSRD. Obtén más información sobre los requisitos de emisiones en la UE en nuestro artículo anterior.
Aunque el alcance de la CSRD es bastante amplio, las directrices ESRS E1 ayudan a las empresas a determinar qué deben divulgar, y las emisiones forman parte de ese conjunto de datos. Incluso las empresas que no están sujetas a la CSRD deberán facilitar a sus grandes clientes los datos de sostenibilidad recogidos en la norma voluntaria VSME.
A quién se aplican la CSRD y la ESRS E1: A empresas de la UE y a determinadas empresas no pertenecientes a la UE con una facturación anual superior a 450 millones de euros y una plantilla superior a 1.000 empleados.
CDP: la plataforma de divulgación de emisiones preferida por los grandes clientes
CDP es una plataforma de divulgación voluntaria utilizada por miles de empresas para informar de sus datos ambientales a clientes, inversores e instituciones financieras. Muchas grandes corporaciones presentan cuestionarios anuales de CDP que incluyen las emisiones de transporte de Alcance 3 y, cada vez más, solicitan a sus socios logísticos datos alineados con CDP como parte de su propia presentación.
A quién se aplica CDP: A cualquier empresa cuyos grupos de interés exijan a sus proveedores divulgaciones alineadas con CDP.
CountEmissionsEU: la nueva norma europea para las emisiones del transporte
CountEmissionsEU es una legislación europea próxima a entrar en vigor que exigirá informes normalizados de emisiones de CO₂ para los servicios de transporte en todos los modos. Una vez en vigor, las empresas que divulguen datos de emisiones de transporte deberán utilizar datos primarios en sus cálculos de emisiones (salvo en circunstancias excepcionales), así como una herramienta de cálculo de emisiones certificada de forma independiente.
A quién se aplica CountEmissionsEU: A cualquier empresa de la UE que ya divulgue o tenga previsto divulgar sus emisiones de transporte.

Cómo informar de las emisiones de CO2 conforme a la norma elegida
Aunque existen muchas normas distintas de informes de emisiones, la buena noticia es que los principios subyacentes son, en gran medida, los mismos. Sea cual sea la norma con la que te alinees, debes haber completado estos cuatro pasos para informar con precisión sobre tus emisiones.
Paso 1: define qué necesitas medir
Antes de recopilar cualquier dato, deja claro el alcance. Para la mayoría de las empresas de transporte y cadena de suministro, esto significa uno de los siguientes:
- Alcance 1: combustión directa de combustible de los vehículos que posees u operas
- Alcance 3: emisiones de transportistas subcontratados (directamente o de forma indirecta a través de un LSP)
También ayuda aclarar para qué se van a utilizar los datos; por ejemplo, un cliente que solicita datos de CO₂e a nivel de envío tiene necesidades distintas a las de un equipo de sostenibilidad que prepara una divulgación anual conforme a la CSRD. Conocer el uso final de los datos condiciona desde el principio cómo se configura el informe.
Paso 2: elige tus normas de informes de emisiones preferidas
ISO 14083 y el GLEC Framework proporcionan la metodología de cálculo de emisiones, pero las normas de información adecuadas varían según la empresa. Los principales factores que debes tener en cuenta son:
- Requisitos de información obligatorios según el tamaño de tu empresa o la jurisdicción
- Expectativas de los clientes y/o inversores actuales
- Criterios de precalificación en licitaciones
- Idoneidad para tus operaciones concretas
Una vez elegida tu norma de información, es importante que entiendas completamente qué implica y que trabajes con tu proveedor actual de herramientas de cálculo de emisiones (si ya utilizas una) para asegurarte de que admite una exportación sencilla de los datos para esa norma.
Paso 3: recopila datos primarios
Los principales datos necesarios para calcular las emisiones del transporte se refieren a los trayectos, los vehículos y el consumo energético de tu flota y vehículos. Para las empresas que gestionan sus propias operaciones logísticas, estos datos suelen poder obtenerse del TMS, el ERP y otros archivos. Lee nuestro artículo sobre cómo calcular emisiones con los datos que ya tienes.
Por otro lado, las empresas que subcontratan su logística o utilizan transportistas externos necesitarán solicitar parte de los datos necesarios a sus socios de la cadena de suministro. Algunos transportistas facilitan datos de emisiones directamente a sus clientes, mientras que otros solo proporcionan datos brutos sobre los trayectos realizados, y son los clientes quienes deben hacer sus propios cálculos.
En cualquier caso, el uso de plataformas de contabilidad de carbono diseñadas específicamente para ello, como BigMile, permite a las empresas estandarizar y validar los datos de sus socios de la cadena de suministro, además de utilizarlos para calcular con precisión sus propias emisiones.
Paso 4: construye tu línea base y empieza a informar
Tu primer periodo de información completo establece la línea base, es decir, el punto de referencia frente al cual se mide todo el progreso futuro. Una línea base creíble requiere:
- Metodología coherente en todos los modos y transportistas dentro del alcance
- Enfoque de cálculo y fuentes de datos documentados
- Alcance Well-to-Wheel (WTW) para la CSRD y la SBTi (no solo Tank-to-Wheel)
- Un rastro de auditoría que un verificador independiente pueda revisar
El objetivo al principio no es la perfección, sino construir un conjunto de datos defendible y alineado con la metodología, que puedas ir mejorando con el tiempo.
Mejora la eficiencia del transporte y reduce las emisiones a partir de tu informe
Muchas empresas ven los informes de emisiones como un mero trámite, cuando en realidad pueden ser una forma eficaz de reducir tanto las emisiones como los costes.
El productor global de patatas Aviko utiliza BigMile precisamente para esto. Al comparar los datos de transporte de 2023 y 2024 en BigMile, su equipo de cadena de suministro observó una reducción de CO₂e en un tramo de distribución concreto. En lugar de registrarlo como un dato positivo y pasar página, investigaron el motivo y se dieron cuenta de que se había producido un cambio en el funcionamiento de esa parte de la cadena de distribución. BigMile puso de manifiesto el impacto antes de que nadie hubiera pensado en medirlo, y a partir de ahí pudieron replicar ese cambio para reducir emisiones en otros puntos.
En la práctica, esto significa que calcular y analizar tus datos de emisiones, como parte de la preparación de tus informes, puede ayudarte a responder preguntas que van mucho más allá del cumplimiento normativo:
- Rutas y/o transportistas con mayor intensidad de carbono: comparar los gramos de CO2e por tonelada-kilómetro entre los distintos trayectos revela dónde se concentran las ineficiencias
- Impacto financiero de las mejoras operativas: los cambios en la planificación de cargas, la consolidación de rutas o el cambio modal no siempre se reflejan de inmediato en los datos de costes. Los datos de emisiones pueden poner de manifiesto la mejora de eficiencia antes de que sea visible en otro lugar.
- Compara el rendimiento de los transportistas: una medición coherente entre transportistas te permite comparar su rendimiento, mantener conversaciones basadas en datos sobre planes de reducción y tomar decisiones más informadas sobre proveedores.
- Progreso hacia los objetivos de reducción de emisiones: para las empresas que trabajan por alcanzar sus compromisos con la SBTi, el seguimiento año a año de la intensidad de carbono por tonelada-kilómetro es la métrica de progreso principal.
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En resumen: normas de informes de carbono que debes conocer
- La presión para informar sobre las emisiones del transporte llega desde múltiples frentes a la vez —clientes, reguladores, inversores y compromisos de objetivos basados en la ciencia— y no va a desaparecer, aunque las normativas concretas vayan cambiando
- Seis marcos son los más relevantes para las empresas de transporte y cadena de suministro: ISO 14083, GLEC, CSRD/ESRS E1, SBTi, CountEmissionsEU y CDP
- Empezar implica definir el alcance de tus emisiones, elegir la metodología de ISO 14083/GLEC, recopilar datos de los transportistas (la parte más difícil) y construir una línea base auditable
- Unos buenos datos de carbono hacen algo más que cumplir con los requisitos normativos: ponen de manifiesto mejoras de eficiencia operativa, permiten comparar el rendimiento de los transportistas y hacen seguimiento de si los esfuerzos de reducción realmente están funcionando









